domingo, 12 de junio de 2011

RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

Lunes, 13 de Junio de 2011

RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL


No se preocupen los coleccionistas de pisos, hoy no les toca a ellos, pero vamos, volveré... Hoy retorno al “estado del bienestar” y su sostenibilidad.
El otro día, en mi trabajo, una señora acompañada de su marido –supongo- amedrentado, se puso a darle voces a una de las personas que atienden al público. Le gritaba aquello que seguro que han escuchado muchas veces “es que yo te pago a ti el sueldo”. La persona del mostrador, después de varios intentos por explicar que lo que pretendía la señora no era cosa suya, se hartó un poco y ante la repetición de la dichosa frase, le saltó: “dígame cuánto me va a pagar a mí el resto de su vida que se lo doy”. Aquí acabó el incidente por mediación de otra persona.
Más tarde le comentaba a la persona que le tenía que haber respondido: “vale, yo té pago lo que tú me pagas y tú me pagas lo que yo pago para que te vayas de vacaciones casi regaladas, tengas las medicinas, cobre tu pensión,...
¿Les suena, verdad? Seguro que sí, sobre todo la primera parte, sobre todo si son empleados públicos, la segunda quizás no, porque es más fea...
Es curioso cómo pensamos siempre en nuestros “derechos” y nunca en nuestras “obligaciones”, tanto desde el prisma individual como colectivo.
Casi cualquiera de nosotros, ya enlazo con el tema central, somos capaces de mirar atrás en nuestra vida y verificar que hemos recibido sanidad gratuita, educación, becas, ayudas, subvenciones, subsidios, prestaciones sociales, etc. También viendo hacia el futuro sabemos que percibiremos una prestación de desempleo, si perdemos el trabajo, una pensión al jubilarnos, ayudas si tenemos descendencia, bonificación en diferentes precios, etc. Todo esto lo tenemos muy claro, y sabemos perfectamente que es individual.
Sin embargo, cuando estamos en la etapa de la vida de aportar a ese sistema de bienestar nos cabreamos; pedimos compras sin IVA, trabajamos en negro; pedimos ayudas a las que no tenemos derecho falseando datos; engañamos para no pagar o sacar un precio bonificado; Etc. Y todo bajo el paraguas fantástico de “para que se lo lleven esos cabrones” y lo que es más increíble con el beneplácito de casi toda la sociedad, que sigue viendo como aceptable el fraude, como algo que pone de manifiesto ¡Qué listo es Pepe!
Según el último estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros, la economía sumergida en España es del 24% del PIB; según la misma fuente, cada año las administraciones dejan de recaudar unos 32000 millones de euros.
Siguiendo con la fuente, se calcula que hay aproximadamente unos 4 millones de personas trabajando en la economía sumergida. Bien, posiblemente no todas lo estén haciendo a tiempo total, pero esas son las estimaciones. Este dato se extrae de extrapolar el 24% de economía sumergida, pues para “producir” esa economía sumergida haría falta, aproximadamente, un porcentaje igual de trabajadores.
Por tanto, si en España hay “oficialmente” cinco millones de personas paradas y cuatro trabajando en negro... Posiblemente, para ser exactos, algunos de esos cuatro millones no están apuntados a las listas oficiales y también habrá trabajadores legales que también hagan trabajos en negro.
Pero me centro sólo en los que están trabajando en negro y están en las listas oficiales del INEM, aunque lo siguiente creo que también sería válido para el resto de trabajadores en negro. Supongamos que son la mitad, unos dos millones. Esto es: dos millones de personas que, en su mayor parte, están recibiendo prestaciones de subsidios o ayudas, o bonificaciones, o rentas de inserción, o rentas mínimas, o... in tener derecho a ellos. ¿Cuánto dinero es? ¿10000 millones de euros? ¿15000 millones de euros?
Es cierto que si se eliminase toda la economía sumergida (y se puede hacer) muchos de esos trabajos que se desarrollan en negro no podrían existir en la economía legal; no lo podrían hacer, porque es ese “no pago” de impuestos lo que les permite sobrevivir. Pero no nos engañemos, esto no puede ser una excusa, porque ¿qué pasa con las personas que se dedican a lo mismo y lo hacen de forma legal? ¿Premiamos a los que lo hacen mal y castigamos a los que lo hacen bien? ¿No es un mundo al revés? ¿No sería mejor disminuir los costes de impuestos al trabajo legal para que una mayor parte del trabajo en negro fuese viable? Piénsenlo.
Voy enlazando ideas y finalizando. Si desapareciera el trabajo en negro, habría menos parados en España, seguro, el PIB bajaría, debido a la eliminación de una parte de la economía, pero se dispondría de muchos mayores recursos para proporcionar ayuda a las personas necesitadas, porque se sería más eficiente y eficaz y consolidaríamos el verdadero “estado de Bienestar”. Recordemos, 32000 millones más de recaudación y otros muchos de gasto ilegal.
El Estado del Bienestar” que nos hemos inventado está bien, ha funcionado, primero por la estructura demográfica muy favorable y, luego, por una expansión económica muy fuerte en la que los agujeros daban igual. Pero ahora estamos en la realidad, podemos seguir engañándonos.
Podemos, como es habitual, echar la culpa a los mercados, a los bancos, a Europa, a los funcionarios –que son muy graciosos-, a los especuladores, a grupos externos a nosotros. Si se dan cuenta siempre buscamos esa responsabilidad de colectivos, de grupos; siempre olvidamos la responsabilidad INDIVIDUAL,. Olvidamos que somos las personas las que defraudamos, las que engañamos, las que falseamos para conseguir una ventaja frente a los demás; ventaja que creemos que pagan otros, cuando en realidad pagamos, o mejor dicho, pagaremos nosotros mismos en el futuro muy cercano, porque estamos derribando El estado de bienestar Y LO HACEMOS NOSOTROS SOLITOS.

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