Miércoles, 18 Mayo 2011
FINANCIACIÓN LOCAL
Uno de los grandes problemas de la economía española va a estar en la financiación de las entidades locales. Mi sugerencia o propuesta: Modificar la ley de haciendas locales, de tal forma que se permita incrementar en una cuantía muy considerable (no menos del 200%) el IMPUESTO DE BIENES INMUEBLES para todas las viviendas del municipio que no tengan la consideración de VIVIENDA FAMILIAR.
Se lograria:
- Incrementar los ingresos.
- Sería claramente progresivo.
- Se compensan los gastos que tienen los ayuntamientos debidos a servicios que tiene que prestar aunque las viviendas estén vacías: alumbrado, infraestructuras, seguridad, prestación sanitaria, servicios de emergencia..... Piense en cuánto se reduciría el gasto municipal si no existiesen las viviendas vacías. Esto es así, porque aunque el ciudadano paga por algunos conceptos (no por otros), como alumbrado, recogida de basuras,...... es una tasa y por ley no supera el 90% del coste del servicio, en la realidad es menor el porcentaje que se paga.
Además, en los setenta se usaban las contribuciones especiales, que tenían como finalidad que los residentes de una zona abonasen parte del coste de una obra de la misma, por ejemplo, realización de un jardín, cambio de tuberias,...... la razón era simple: se obtiene una mejora en la zona que sólo favorece a los propietarios de viviendas de esa zona. Los propietarios "recuperarían" el pago por el mayor valor de sus viviendas. Esta figura aún existe legalmente pero no se utiliza.
- Se aumentaría el parque de viviendas en alquiler, pues la gente no se dedicaría a "coleccionar" pisos vacios, salvo que esa decisión corresponda a sus propias preferencias, en cuyo caso el propietario asumiría el mayor coste que sufre el ayuntamiento por algo que no debería de existir.
- Puede ser complementario con la subida de los rendimientos de las viviendas no familiares en el IRPF.
Supongo que si tienen más de un piso no querrán entenderlo..... creo que al final subirán el IBI a todas las viviendas.
miércoles, 18 de mayo de 2011
martes, 10 de mayo de 2011
ASUNTOS PROPIOS, PERMISOS Y LICENCIAS
Martes, 10 de mayo de 2011
ASUNTOS PROPIOS, PERMISOS Y LICENCIAS
Vamos a pensar un poco sobre estas cosas. En especial en el sector público y en las grandes empresas, porque en las microempresas y pequeñas las cosas son diferentes.
Definimos los conceptos:
- Días de asuntos propios. La finalidad de los mismos es que el trabajador/a realice actividades que le impiden ir a trabajar. Dado que no se produce una disminución del sueldo, el coste de los mismos corre a cargo del empresario/a.
- Permisos. Son días en los que el trabajador/a no acude a trabajar, por darse determinadas circunstancias, como enfermedad de familiar, acudir a consultas médicas, acudir a cursos de formación,….. pero también otras menos significativas, como casarse y, sobre todo, un repentino malestar no dictaminado por médico.
- Licencias. Son periodos en los que el trabajador no acude a su puesto de trabajo pero tampoco recibe su sueldo. Los motivos son varios, excedencias, periodos de formación ajena a la empresa,...
Por tanto, las licencias no suponen un coste económico directo al empresario, aunque sí un coste de organización, pues a veces es difícil sustituir a un trabajador para un periodo de tiempo corto; es más, es casi imposible una sustitución sin efectos en la productividad, aunque sólo sea por el periodo necesario de aprendizaje mínimo.
En el caso de días de asuntos propios y permisos hay, además del coste anterior, un coste económico directo, pues la empresa paga el sueldo al trabajador sin recibir contraprestación.
¿Todo bien?
Pues no sé... Yo creo que, al menos en un principio, los días de asuntos propios se establecieron para que el trabajador pudiese afrontar esas necesidades “imprevistas”, como consultas médicas, enfermedad de familiares,... Y cosas por el estilo.
Así, el empresario conoce el coste de esos días y lo puede incorporar a sus previsiones.
Sin embargo, las cosas son muy diferentes. Hoy tenemos permisos para casi todas las cosas... y, por tanto, no utilizamos los días de asuntos propios. Así, los moscosos se han convertido, en realidad, en vacaciones para el descanso. ¿Es lógico?
Pero lo peor es que la empresa tiene un nuevo foco de incertidumbre, al no poder planificar ni calcular sus costes en recursos humanos, al no conocer cuántos días el trabajador no acudirá a su trabajo, pero sí le costará. No piensen que es poca cosa, según una estadística reciente, más de un millón de trabajadores no acuden a trabajar cada día.
La empresa es una organización sometida a mucha incertidumbre. Las variables que tiene que manejar son muchas, procedentes del mercado, de las legislaciones, de los proveedores, de la distribución,….. Y también de sus trabajadores. Es necesario reducir al máximo estas incertidumbres, para poder progresar.
¿Solución?
¿Por qué no aplicamos las definiciones en su justa medida? ¿Por qué no somos más transparentes? ¿Por qué no intentamos eliminar los abusos?
Propuesta: introducir todos los permisos, excepto los de enfermedad del empleado dictaminada por médico del ámbito laboral, en las licencias.
De esta forma, el trabajador tendría derecho a no acudir a trabajar por enfermedad de un familiar, por matrimonio, por acudir al médico,….. Por todas las razones que se establecen, pero eso sí, sin cobrar sueldo, es decir, costándole menos a la empresa (no pagaría el sueldo pero sí el coste de la falta al trabajo del empleado y la Seguridad social) , pues la causa de la ausencia no está directamente relacionada con la empresa.
¿No creen que así los días de asuntos propios recuperarían su sentido?
Y como no me gusta desarrollar mucho las cosas aquí me paro. Piénsenlo por sí mismos, si quieren.
ASUNTOS PROPIOS, PERMISOS Y LICENCIAS
Vamos a pensar un poco sobre estas cosas. En especial en el sector público y en las grandes empresas, porque en las microempresas y pequeñas las cosas son diferentes.
Definimos los conceptos:
- Días de asuntos propios. La finalidad de los mismos es que el trabajador/a realice actividades que le impiden ir a trabajar. Dado que no se produce una disminución del sueldo, el coste de los mismos corre a cargo del empresario/a.
- Permisos. Son días en los que el trabajador/a no acude a trabajar, por darse determinadas circunstancias, como enfermedad de familiar, acudir a consultas médicas, acudir a cursos de formación,….. pero también otras menos significativas, como casarse y, sobre todo, un repentino malestar no dictaminado por médico.
- Licencias. Son periodos en los que el trabajador no acude a su puesto de trabajo pero tampoco recibe su sueldo. Los motivos son varios, excedencias, periodos de formación ajena a la empresa,...
Por tanto, las licencias no suponen un coste económico directo al empresario, aunque sí un coste de organización, pues a veces es difícil sustituir a un trabajador para un periodo de tiempo corto; es más, es casi imposible una sustitución sin efectos en la productividad, aunque sólo sea por el periodo necesario de aprendizaje mínimo.
En el caso de días de asuntos propios y permisos hay, además del coste anterior, un coste económico directo, pues la empresa paga el sueldo al trabajador sin recibir contraprestación.
¿Todo bien?
Pues no sé... Yo creo que, al menos en un principio, los días de asuntos propios se establecieron para que el trabajador pudiese afrontar esas necesidades “imprevistas”, como consultas médicas, enfermedad de familiares,... Y cosas por el estilo.
Así, el empresario conoce el coste de esos días y lo puede incorporar a sus previsiones.
Sin embargo, las cosas son muy diferentes. Hoy tenemos permisos para casi todas las cosas... y, por tanto, no utilizamos los días de asuntos propios. Así, los moscosos se han convertido, en realidad, en vacaciones para el descanso. ¿Es lógico?
Pero lo peor es que la empresa tiene un nuevo foco de incertidumbre, al no poder planificar ni calcular sus costes en recursos humanos, al no conocer cuántos días el trabajador no acudirá a su trabajo, pero sí le costará. No piensen que es poca cosa, según una estadística reciente, más de un millón de trabajadores no acuden a trabajar cada día.
La empresa es una organización sometida a mucha incertidumbre. Las variables que tiene que manejar son muchas, procedentes del mercado, de las legislaciones, de los proveedores, de la distribución,….. Y también de sus trabajadores. Es necesario reducir al máximo estas incertidumbres, para poder progresar.
¿Solución?
¿Por qué no aplicamos las definiciones en su justa medida? ¿Por qué no somos más transparentes? ¿Por qué no intentamos eliminar los abusos?
Propuesta: introducir todos los permisos, excepto los de enfermedad del empleado dictaminada por médico del ámbito laboral, en las licencias.
De esta forma, el trabajador tendría derecho a no acudir a trabajar por enfermedad de un familiar, por matrimonio, por acudir al médico,….. Por todas las razones que se establecen, pero eso sí, sin cobrar sueldo, es decir, costándole menos a la empresa (no pagaría el sueldo pero sí el coste de la falta al trabajo del empleado y la Seguridad social) , pues la causa de la ausencia no está directamente relacionada con la empresa.
¿No creen que así los días de asuntos propios recuperarían su sentido?
Y como no me gusta desarrollar mucho las cosas aquí me paro. Piénsenlo por sí mismos, si quieren.
jueves, 5 de mayo de 2011
FUNCIONES DEL DINERO
Jueves, 5 de Mayo de 2011.
FUNCIONES DEL DINERO
¿Para qué sirve el dinero? ¿Se lo han preguntado alguna vez?
Para mí, sólo para tres cosas. Las indico, sin que el orden exactamente signifique ninguna prelación:
1- Para darte tranquilidad. El dinero proporciona tranquilidad ante cualquier situación imprevista. Esta función de reserva de valor es válida para una cantidad suficiente, en todo caso siempre finita y no muy elevada.
2- Comprar tiempo. ¿Se lo habían planteado? Estoy seguro de que sí; aunque quizás no en estos términos tan directos.
El dinero nos proporciona la capacidad de aumentar nuestro tiempo disponible, para ser utilizado como queramos. Es lo que hacemos cuando comemos fuera por no hacer la comida; cuando pagamos a alguien para que limpie la casa porque a nosotros no nos gusta; cuando hacemos muchas compras con el dinero en realidad estamos comprando tiempo.
3- Para comprar placer. Sí, el placer también se compra. Y se vende, ¿no? Cada cuál que entienda la palabra “Placer” como crea conveniente; sí también en ese sentido es válido...
El resto del dinero se lo regalo.
FUNCIONES DEL DINERO
¿Para qué sirve el dinero? ¿Se lo han preguntado alguna vez?
Para mí, sólo para tres cosas. Las indico, sin que el orden exactamente signifique ninguna prelación:
1- Para darte tranquilidad. El dinero proporciona tranquilidad ante cualquier situación imprevista. Esta función de reserva de valor es válida para una cantidad suficiente, en todo caso siempre finita y no muy elevada.
2- Comprar tiempo. ¿Se lo habían planteado? Estoy seguro de que sí; aunque quizás no en estos términos tan directos.
El dinero nos proporciona la capacidad de aumentar nuestro tiempo disponible, para ser utilizado como queramos. Es lo que hacemos cuando comemos fuera por no hacer la comida; cuando pagamos a alguien para que limpie la casa porque a nosotros no nos gusta; cuando hacemos muchas compras con el dinero en realidad estamos comprando tiempo.
3- Para comprar placer. Sí, el placer también se compra. Y se vende, ¿no? Cada cuál que entienda la palabra “Placer” como crea conveniente; sí también en ese sentido es válido...
El resto del dinero se lo regalo.
domingo, 1 de mayo de 2011
OLIGOPOLIOS
Lunes, 2 de Mayo de 2011
OLIGOPOLIOS
En Economía se entiende por oligopolio, el mercado en el cual el número de oferentes, es decir, el número de empresas, es muy reducido. El oligopolio perfecto es aquél en el que el número es dos.
No sé si se han dado cuenta de que en los últimos años, sobre todo desde que se inició la llamada crisis financiera, pero también desde antes, con el boom económico, se están produciendo muchos cambios en los diferentes mercados, que tienen como tendencia única la concentración: el oligopolio.
Comenzó la crisis financiera y los problemas de los grandes bancos de inversión de Estados Unidos se inició “solventando” mediante la desaparición de una entidad, Lehman, pero no gustó sus efectos y a partir de ese momento se decidió que era mejor que una entidad grande, absorbiera a otra grande que estaba un poco peor. Es curioso, porque la razón que se nos ofreció fue la de que eran entidades “demasiado Grandes para dejarlas quebrar”, se nos dijo que los efectos de una caída eran mucho mayor a los costes. Bien, de acuerdo entonces, pero ¿crear entidades aún más grandes mediante la concentración es la solución mágica? Quizás es que sólo hemos pensado en el Hoy, no en el Mañana, o quizás es que aquella fue sólo una excusa como otra cualquiera, la primera que se nos ocurrió para ofrecer a la sociedad.
Pero la creación de oligopolios comenzó antes de la crisis. En cierto modo es lógico, si tenemos en cuenta el entorno, la fase del capitalismo que vivimos. Estamos en la época de la Superglobalización, opción que elegimos, como ya he explicado, para salir de la crisis de finales de los noventa, abandonamos cualquier consideración democrática, de derechos humanos y demás cosas, para incorporar a China al mercado Mundial, porque nos hacía falta para seguir adelante. Nadie se ha preguntado, ¿qué era de China antes del año 2000? ¿No existía, con sus mil millones de personas?
La Superglobalización considera que el mercado es único –aunque sea falso- y por ello las empresas ya no se concentran en un área o un país. Y la sociedad deja que así suceda; los gobernantes también se olvidan de las leyes antimonopolio y de la razón de ser de éstas. Recordemos que por mucha globalización, actualmente cualquier proceso de fusión o absorción requiere de múltiples “autorizaciones” de los gobiernos nacionales, de las instituciones supranacionales o incluso mundiales. Sin embargo, da igual, la respuesta es siempre sí ¿por qué?
Fíjense, observen, lean, pregúntense... ¿por qué el excanciller alemán es alto directivo de una empresa de energía? ¿Por qué los expresidentes españoles forman parte de los Consejos de Administración de grandes empresas? ¿Por qué el ex ministro de economía, que tuvo que decidir sobre la compra de ENDESA por parte de la italiana ENEL ahora forma parte de su Consejo?
Las más grandes empresas están comprando otras empresas, también grandes y otras medianas, a lo largo del planeta. Hay ejemplos en todos los campos y productos: farmacéutico, alimentación, energía, banca, distribución... en absolutamente todos los campos. ¿Quién va a controlar que estas mega empresas, más bien mega corporaciones, no realicen políticas de abuso de poder? ¿En qué situación quedan los ciudadanos?
En cualquier área los oligopolios son peligrosos. Los oligopolios se fundamentan en la reducción de costes que se produce cuando se adquiere un determinado tamaño. Esto está bien y es lógico, pero no puede ser –y no es- que el tamaño necesario sea el que abarca todo el Mundo y múltiples sectores nada relacionados entre sí.
Sin embargo hay dos áreas en las que me parecen aún más peligrosos. Sólo los voy a indicar, dejo que ustedes piensen el por qué: Industria farmacéutica (¿por qué las enfermedades se convierten en crónicas y no se curan del todo?) y en los medios de comunicación.
Si a todo este proceso oligopolístico añadimos que las mega empresas se están convirtiendo en mega corporaciones, con diferentes áreas de actividad, con divisiones que intentan monopolizar el mercado, la situación es para pensarlo y esto no tiene nada que ver con la Economía, con las razones que ésta da para los oligopolios.
Para concluir añado otro oligopolio que se está formando. El oligopolio de las ideas o, mejor dicho, el de las ideologías. La ciudadanía, instrumentada por los grupos de poder, está reduciendo todo a ideología.
Esta reducción es mucho más peligrosa si se tiene en cuenta que las personas sólo consideran dos ideologías, claramente excluyentes, y que una es la “buena” y la otra es la “mala”. Creo que esta situación se debe al odio que se ha creado, a esa transición a un “pensamiento dominante”, una división de todo en dos, es decir: Modelo de oligopolio perfecto.
Las dos partes se odian, sí, pero también se necesitan. Una necesita a la otra para echarle la culpa de todo. Además, las personas necesitan a su gente, al grupo de su ideología “buena” para tener una identidad, para saber quiénes son; una identidad que en muchos casos se logra mediante la oposición al otro grupo, el de la ideología “mala”. Da igual que dentro de un grupo se sea incoherente, no importa, porque todo el grupo lo es al unísono y, como esta incoherencia sucede en los dos grupos, existe el recurso al “tú más” que elimina, suprime cualquier posibilidad de discusión profunda y de acuerdo.
¿Por qué sucederá esto? ¿Cómo hemos llegado a esta situación? No lo sé, pero posiblemente creo que se deba a que es difícil, cuesta mucho pensar por uno mismo y, sobre todo, implica romper ese oligopolio, tener que crear tu identidad propia, tener que estar sin la referencia de un grupo que proteja. Es decir, la libertad cuesta y siempre implica saber que se puede estar solo y la soledad, hoy en día, da mucho miedo.
OLIGOPOLIOS
En Economía se entiende por oligopolio, el mercado en el cual el número de oferentes, es decir, el número de empresas, es muy reducido. El oligopolio perfecto es aquél en el que el número es dos.
No sé si se han dado cuenta de que en los últimos años, sobre todo desde que se inició la llamada crisis financiera, pero también desde antes, con el boom económico, se están produciendo muchos cambios en los diferentes mercados, que tienen como tendencia única la concentración: el oligopolio.
Comenzó la crisis financiera y los problemas de los grandes bancos de inversión de Estados Unidos se inició “solventando” mediante la desaparición de una entidad, Lehman, pero no gustó sus efectos y a partir de ese momento se decidió que era mejor que una entidad grande, absorbiera a otra grande que estaba un poco peor. Es curioso, porque la razón que se nos ofreció fue la de que eran entidades “demasiado Grandes para dejarlas quebrar”, se nos dijo que los efectos de una caída eran mucho mayor a los costes. Bien, de acuerdo entonces, pero ¿crear entidades aún más grandes mediante la concentración es la solución mágica? Quizás es que sólo hemos pensado en el Hoy, no en el Mañana, o quizás es que aquella fue sólo una excusa como otra cualquiera, la primera que se nos ocurrió para ofrecer a la sociedad.
Pero la creación de oligopolios comenzó antes de la crisis. En cierto modo es lógico, si tenemos en cuenta el entorno, la fase del capitalismo que vivimos. Estamos en la época de la Superglobalización, opción que elegimos, como ya he explicado, para salir de la crisis de finales de los noventa, abandonamos cualquier consideración democrática, de derechos humanos y demás cosas, para incorporar a China al mercado Mundial, porque nos hacía falta para seguir adelante. Nadie se ha preguntado, ¿qué era de China antes del año 2000? ¿No existía, con sus mil millones de personas?
La Superglobalización considera que el mercado es único –aunque sea falso- y por ello las empresas ya no se concentran en un área o un país. Y la sociedad deja que así suceda; los gobernantes también se olvidan de las leyes antimonopolio y de la razón de ser de éstas. Recordemos que por mucha globalización, actualmente cualquier proceso de fusión o absorción requiere de múltiples “autorizaciones” de los gobiernos nacionales, de las instituciones supranacionales o incluso mundiales. Sin embargo, da igual, la respuesta es siempre sí ¿por qué?
Fíjense, observen, lean, pregúntense... ¿por qué el excanciller alemán es alto directivo de una empresa de energía? ¿Por qué los expresidentes españoles forman parte de los Consejos de Administración de grandes empresas? ¿Por qué el ex ministro de economía, que tuvo que decidir sobre la compra de ENDESA por parte de la italiana ENEL ahora forma parte de su Consejo?
Las más grandes empresas están comprando otras empresas, también grandes y otras medianas, a lo largo del planeta. Hay ejemplos en todos los campos y productos: farmacéutico, alimentación, energía, banca, distribución... en absolutamente todos los campos. ¿Quién va a controlar que estas mega empresas, más bien mega corporaciones, no realicen políticas de abuso de poder? ¿En qué situación quedan los ciudadanos?
En cualquier área los oligopolios son peligrosos. Los oligopolios se fundamentan en la reducción de costes que se produce cuando se adquiere un determinado tamaño. Esto está bien y es lógico, pero no puede ser –y no es- que el tamaño necesario sea el que abarca todo el Mundo y múltiples sectores nada relacionados entre sí.
Sin embargo hay dos áreas en las que me parecen aún más peligrosos. Sólo los voy a indicar, dejo que ustedes piensen el por qué: Industria farmacéutica (¿por qué las enfermedades se convierten en crónicas y no se curan del todo?) y en los medios de comunicación.
Si a todo este proceso oligopolístico añadimos que las mega empresas se están convirtiendo en mega corporaciones, con diferentes áreas de actividad, con divisiones que intentan monopolizar el mercado, la situación es para pensarlo y esto no tiene nada que ver con la Economía, con las razones que ésta da para los oligopolios.
Para concluir añado otro oligopolio que se está formando. El oligopolio de las ideas o, mejor dicho, el de las ideologías. La ciudadanía, instrumentada por los grupos de poder, está reduciendo todo a ideología.
Esta reducción es mucho más peligrosa si se tiene en cuenta que las personas sólo consideran dos ideologías, claramente excluyentes, y que una es la “buena” y la otra es la “mala”. Creo que esta situación se debe al odio que se ha creado, a esa transición a un “pensamiento dominante”, una división de todo en dos, es decir: Modelo de oligopolio perfecto.
Las dos partes se odian, sí, pero también se necesitan. Una necesita a la otra para echarle la culpa de todo. Además, las personas necesitan a su gente, al grupo de su ideología “buena” para tener una identidad, para saber quiénes son; una identidad que en muchos casos se logra mediante la oposición al otro grupo, el de la ideología “mala”. Da igual que dentro de un grupo se sea incoherente, no importa, porque todo el grupo lo es al unísono y, como esta incoherencia sucede en los dos grupos, existe el recurso al “tú más” que elimina, suprime cualquier posibilidad de discusión profunda y de acuerdo.
¿Por qué sucederá esto? ¿Cómo hemos llegado a esta situación? No lo sé, pero posiblemente creo que se deba a que es difícil, cuesta mucho pensar por uno mismo y, sobre todo, implica romper ese oligopolio, tener que crear tu identidad propia, tener que estar sin la referencia de un grupo que proteja. Es decir, la libertad cuesta y siempre implica saber que se puede estar solo y la soledad, hoy en día, da mucho miedo.
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