Martes, 10 de mayo de 2011
ASUNTOS PROPIOS, PERMISOS Y LICENCIAS
Vamos a pensar un poco sobre estas cosas. En especial en el sector público y en las grandes empresas, porque en las microempresas y pequeñas las cosas son diferentes.
Definimos los conceptos:
- Días de asuntos propios. La finalidad de los mismos es que el trabajador/a realice actividades que le impiden ir a trabajar. Dado que no se produce una disminución del sueldo, el coste de los mismos corre a cargo del empresario/a.
- Permisos. Son días en los que el trabajador/a no acude a trabajar, por darse determinadas circunstancias, como enfermedad de familiar, acudir a consultas médicas, acudir a cursos de formación,….. pero también otras menos significativas, como casarse y, sobre todo, un repentino malestar no dictaminado por médico.
- Licencias. Son periodos en los que el trabajador no acude a su puesto de trabajo pero tampoco recibe su sueldo. Los motivos son varios, excedencias, periodos de formación ajena a la empresa,...
Por tanto, las licencias no suponen un coste económico directo al empresario, aunque sí un coste de organización, pues a veces es difícil sustituir a un trabajador para un periodo de tiempo corto; es más, es casi imposible una sustitución sin efectos en la productividad, aunque sólo sea por el periodo necesario de aprendizaje mínimo.
En el caso de días de asuntos propios y permisos hay, además del coste anterior, un coste económico directo, pues la empresa paga el sueldo al trabajador sin recibir contraprestación.
¿Todo bien?
Pues no sé... Yo creo que, al menos en un principio, los días de asuntos propios se establecieron para que el trabajador pudiese afrontar esas necesidades “imprevistas”, como consultas médicas, enfermedad de familiares,... Y cosas por el estilo.
Así, el empresario conoce el coste de esos días y lo puede incorporar a sus previsiones.
Sin embargo, las cosas son muy diferentes. Hoy tenemos permisos para casi todas las cosas... y, por tanto, no utilizamos los días de asuntos propios. Así, los moscosos se han convertido, en realidad, en vacaciones para el descanso. ¿Es lógico?
Pero lo peor es que la empresa tiene un nuevo foco de incertidumbre, al no poder planificar ni calcular sus costes en recursos humanos, al no conocer cuántos días el trabajador no acudirá a su trabajo, pero sí le costará. No piensen que es poca cosa, según una estadística reciente, más de un millón de trabajadores no acuden a trabajar cada día.
La empresa es una organización sometida a mucha incertidumbre. Las variables que tiene que manejar son muchas, procedentes del mercado, de las legislaciones, de los proveedores, de la distribución,….. Y también de sus trabajadores. Es necesario reducir al máximo estas incertidumbres, para poder progresar.
¿Solución?
¿Por qué no aplicamos las definiciones en su justa medida? ¿Por qué no somos más transparentes? ¿Por qué no intentamos eliminar los abusos?
Propuesta: introducir todos los permisos, excepto los de enfermedad del empleado dictaminada por médico del ámbito laboral, en las licencias.
De esta forma, el trabajador tendría derecho a no acudir a trabajar por enfermedad de un familiar, por matrimonio, por acudir al médico,….. Por todas las razones que se establecen, pero eso sí, sin cobrar sueldo, es decir, costándole menos a la empresa (no pagaría el sueldo pero sí el coste de la falta al trabajo del empleado y la Seguridad social) , pues la causa de la ausencia no está directamente relacionada con la empresa.
¿No creen que así los días de asuntos propios recuperarían su sentido?
Y como no me gusta desarrollar mucho las cosas aquí me paro. Piénsenlo por sí mismos, si quieren.
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