Lunes, 2 de Mayo de 2011
OLIGOPOLIOS
En Economía se entiende por oligopolio, el mercado en el cual el número de oferentes, es decir, el número de empresas, es muy reducido. El oligopolio perfecto es aquél en el que el número es dos.
No sé si se han dado cuenta de que en los últimos años, sobre todo desde que se inició la llamada crisis financiera, pero también desde antes, con el boom económico, se están produciendo muchos cambios en los diferentes mercados, que tienen como tendencia única la concentración: el oligopolio.
Comenzó la crisis financiera y los problemas de los grandes bancos de inversión de Estados Unidos se inició “solventando” mediante la desaparición de una entidad, Lehman, pero no gustó sus efectos y a partir de ese momento se decidió que era mejor que una entidad grande, absorbiera a otra grande que estaba un poco peor. Es curioso, porque la razón que se nos ofreció fue la de que eran entidades “demasiado Grandes para dejarlas quebrar”, se nos dijo que los efectos de una caída eran mucho mayor a los costes. Bien, de acuerdo entonces, pero ¿crear entidades aún más grandes mediante la concentración es la solución mágica? Quizás es que sólo hemos pensado en el Hoy, no en el Mañana, o quizás es que aquella fue sólo una excusa como otra cualquiera, la primera que se nos ocurrió para ofrecer a la sociedad.
Pero la creación de oligopolios comenzó antes de la crisis. En cierto modo es lógico, si tenemos en cuenta el entorno, la fase del capitalismo que vivimos. Estamos en la época de la Superglobalización, opción que elegimos, como ya he explicado, para salir de la crisis de finales de los noventa, abandonamos cualquier consideración democrática, de derechos humanos y demás cosas, para incorporar a China al mercado Mundial, porque nos hacía falta para seguir adelante. Nadie se ha preguntado, ¿qué era de China antes del año 2000? ¿No existía, con sus mil millones de personas?
La Superglobalización considera que el mercado es único –aunque sea falso- y por ello las empresas ya no se concentran en un área o un país. Y la sociedad deja que así suceda; los gobernantes también se olvidan de las leyes antimonopolio y de la razón de ser de éstas. Recordemos que por mucha globalización, actualmente cualquier proceso de fusión o absorción requiere de múltiples “autorizaciones” de los gobiernos nacionales, de las instituciones supranacionales o incluso mundiales. Sin embargo, da igual, la respuesta es siempre sí ¿por qué?
Fíjense, observen, lean, pregúntense... ¿por qué el excanciller alemán es alto directivo de una empresa de energía? ¿Por qué los expresidentes españoles forman parte de los Consejos de Administración de grandes empresas? ¿Por qué el ex ministro de economía, que tuvo que decidir sobre la compra de ENDESA por parte de la italiana ENEL ahora forma parte de su Consejo?
Las más grandes empresas están comprando otras empresas, también grandes y otras medianas, a lo largo del planeta. Hay ejemplos en todos los campos y productos: farmacéutico, alimentación, energía, banca, distribución... en absolutamente todos los campos. ¿Quién va a controlar que estas mega empresas, más bien mega corporaciones, no realicen políticas de abuso de poder? ¿En qué situación quedan los ciudadanos?
En cualquier área los oligopolios son peligrosos. Los oligopolios se fundamentan en la reducción de costes que se produce cuando se adquiere un determinado tamaño. Esto está bien y es lógico, pero no puede ser –y no es- que el tamaño necesario sea el que abarca todo el Mundo y múltiples sectores nada relacionados entre sí.
Sin embargo hay dos áreas en las que me parecen aún más peligrosos. Sólo los voy a indicar, dejo que ustedes piensen el por qué: Industria farmacéutica (¿por qué las enfermedades se convierten en crónicas y no se curan del todo?) y en los medios de comunicación.
Si a todo este proceso oligopolístico añadimos que las mega empresas se están convirtiendo en mega corporaciones, con diferentes áreas de actividad, con divisiones que intentan monopolizar el mercado, la situación es para pensarlo y esto no tiene nada que ver con la Economía, con las razones que ésta da para los oligopolios.
Para concluir añado otro oligopolio que se está formando. El oligopolio de las ideas o, mejor dicho, el de las ideologías. La ciudadanía, instrumentada por los grupos de poder, está reduciendo todo a ideología.
Esta reducción es mucho más peligrosa si se tiene en cuenta que las personas sólo consideran dos ideologías, claramente excluyentes, y que una es la “buena” y la otra es la “mala”. Creo que esta situación se debe al odio que se ha creado, a esa transición a un “pensamiento dominante”, una división de todo en dos, es decir: Modelo de oligopolio perfecto.
Las dos partes se odian, sí, pero también se necesitan. Una necesita a la otra para echarle la culpa de todo. Además, las personas necesitan a su gente, al grupo de su ideología “buena” para tener una identidad, para saber quiénes son; una identidad que en muchos casos se logra mediante la oposición al otro grupo, el de la ideología “mala”. Da igual que dentro de un grupo se sea incoherente, no importa, porque todo el grupo lo es al unísono y, como esta incoherencia sucede en los dos grupos, existe el recurso al “tú más” que elimina, suprime cualquier posibilidad de discusión profunda y de acuerdo.
¿Por qué sucederá esto? ¿Cómo hemos llegado a esta situación? No lo sé, pero posiblemente creo que se deba a que es difícil, cuesta mucho pensar por uno mismo y, sobre todo, implica romper ese oligopolio, tener que crear tu identidad propia, tener que estar sin la referencia de un grupo que proteja. Es decir, la libertad cuesta y siempre implica saber que se puede estar solo y la soledad, hoy en día, da mucho miedo.
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