Jueves, 3 de Mayo de 2012
EL PRECIO DE LA ELECTRICIDAD Y EL AZÚCAR DEL CAFÉ
Cualquier iniciado en la ciencia de la Economía o, simplemente, cualquier persona con ganas de usar un poco el sentido común, habrá descubierto que el precio de la electricidad en España es, cuanto menos, curioso.
Una de las reglas más básicas de la Economía, de la oferta y demanda, dice: a menor consumo de un bien, menor precio. Pues bien, en España es todo lo contrario, en los últimos cuatro años el consumo de electricidad ha bajado, consecuencia de la crisis económica y, sin embargo, el precio ha subido casi un 50%. ¡Viva el libre mercado! ¡Qué liberalismo más guay!
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Imaginemos que tenemos un sobre de azúcar para nuestro café. Consideremos cuatro situaciones:
- Estamos en el desayuno y tenemos un tazón grande de café. Echamos el azucarillo, en su totalidad, y... Está un poco amargo.
- Estamos en la merienda y tenemos nuestra taza de café normal. Echamos el azucarillo y... Está bien, no está dulzón ni amargo.
- Estamos por la noche y tenemos un café servido en taza pequeña. Echamos el azucarillo, en su totalidad, y... Está dulzón.
- Estamos de madrugada y pedimos un chupito de café. Echamos el azucarillo, en su totalidad, y... Está súper dulzón.
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¿Qué semejanzas hay entre el precio de la electricidad y el café con azúcar? ¿Se atreven a pensarlo?
La creación del precio de la electricidad en España es curioso, porque es un precio político, está marcado por la normativa del gobierno y por el poder del grupo de presión que conforman los afectados. Un grupo de presión también lo forman los ciudadanos, pero creo que no presionan mucho o no les hacen caso...
El precio se establece en relación al precio de producción de electricidad según la fuente. Es decir, existen diferentes orígenes de la electricidad, la nuclear, la hidroeléctrica, la de quemar gas o carbón y la llamada –mal llamada- renovable.
Es inteligente usar diferentes fuentes de energía, pues garantiza el suministro y suaviza las posibles alteraciones de cualquier tipo que se puedan producir, por falta de lluvias, interrupción en el suministro de gas, etc.
Como el origen de la energía es diferente su precio también. De forma resumida, indicaré que el orden, desde la energía más barata a la más cara, es el siguiente: nuclear, hidroeléctrica, carbón-gas, eólica y solar.
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Vamos con las semejanzas, antes de que dejen de leer:
- La cantidad de electricidad consumida es el tamaño de la taza donde tenemos el café.
- La energía “renovable” es el azúcar que echamos al café.
- El precio de la electricidad es el grado dulzón del café.
¿Lo entienden? ¿Se lo explico un poco más?
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Dado que nosotros siempre echamos todo el sobre de azúcar a nuestra taza, con independencia de la cantidad de café que tengamos, la importancia del azúcar será mayor cuanta menor sea la cantidad de café, es decir, el café estará más dulce cuanto menos café tengamos, hasta llegar a ser superdulzón y casi insoportable de tomar si tomamos un chupito de café. Pues eso es lo que estamos haciendo ahora, tomamos un chupito de café con una cantidad de azúcar insoportable.
Así, nosotros consumimos menos electricidad, pero como la electricidad producida por las llamadas renovables es la que usamos siempre en su totalidad y, al ser éstas las más caras, el precio conjunto de la electricidad aumenta y seguirá aumentando a medida que baje el consumo. Por tanto, preparen algún antídoto para el exceso de azúcar o nos convertiremos todos en diabéticos.
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Todo se agrava si tenemos en cuenta que en el año 2011 pagamos, vía impuestos, unos 7000 millones de euros en concepto de prima a las energías renovables y más aún, si consideramos que estas primas están firmadas por un plazo de 25 años desde su instalación.
Más aún, si consideramos, o recordamos, que el sistema se puso en marcha a finales del año 2007 y el boom se produjo en los años 2008-2010, en plena crisis económica española. O es que no la había, no recuerdo...
Y aún más, si tenemos en cuenta que las primas que se pagan en España, son el doble que en Alemania (por la energía solar) o el triple que se pagan en Dinamarca. Quizás es que aquí no hace tanto Sol como pensábamos.
Y aún más, si consideramos que se paga una prima por la producción de unas placas solares construidas con la tecnología actual, por muy innovadora que sea, y se le seguirá pagando por lo que produce esa placa solar los próximos 25 años. ¿Dentro de 25 años esa placa solar seguirá siendo innovación? Es decir, las primas no sirven para potenciar la innovación en el ámbito de la energía solar, porque se pagan a la tecnología actual, no a la futura ¿queda claro?
Y, el último aún más, si nos damos cuenta que aún hoy se siguen instalando plantas – aunque hay una demora en alguna de ellas- y la cuantía que pagamos va a empresas privadas, a lobbies de presión, que no quieren que se cambie nada, porque se están haciendo de oro, podemos entender cuál es el camino que hemos elegido.
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PROPUESTA: nacionalizar todas las plantas de producción de energía renovable instaladas y suspender las nuevas instalaciones.
Dado que las empresas han hecho una inversión, de acuerdo a una normativa, no se las puede cambiar la normativa, pero sí se les puede nacionalizar las plantas, compensándolas por la inversión realizada. De cuánto dinero se trataría, de 20000 millones de euros, de 25000, de 30000 millones. No sé, pero da igual. Si las nacionalizamos pagamos de una sola vez y, luego ya, la producción de esas plantas saldría a precio de mantenimiento de las mismas, no tendríamos que pagar 7000 millones de euros durante más de 20 años, bien vía impuestos, bien subida del precio de la luz.
Bueno, y como ya voy largo lo dejo aquí. El resto, si quieren lo piensan y deciden, que son libres.
P.S.1. El precio actual de la electricidad en España es el más alto de toda la Unión Europea Continental. El coste de la energía es el segundo más importante para las empresas, más aún en las de servicios y aún más en el turismo.
P.S.2. la energía eléctrica procedente de las centrales hidroeléctricas no se considera por los “verdes” como renovables. ¿Alguien sabe por qué? ¿Por qué se oponen a ellas? Sobre todo cuando es la más antigua –recordemos los molinos de agua, y que yo sepa el agua no se desgasta ni contamina, pero vamos, yo soy muy raro...
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